- SU ALTEZA REAL PRINCIPE FELIPE,
- SR. VINCENT VAN QUICKENBORNE, MINISTRO FEDERAL DE EMPRESAS,
- SR. KOENRAAD ROUVROY, EMBAJADOR DE BELGICA,
- SR. THOMAS LEYSEN, PRESIDENTE DE LA FEDERACION DE EMPRESAS DE BELGICA,
- SR. JAN VAN DEN DRIESSCHE, PRESIDENTE DE LA CAMARA DE COMERCIO BELGO-LUXEMBURGUESA EN LA REPUBLICA ARGENTINA,
- REPRESENTANTES DIPLOMATICOS,
- DIRECTIVOS DE ENTIDADES CAMERALES,
-MIEMBROS DE LA DELEGACION EMPRESARIAL VISITANTE,
SEÑORAS Y SEÑORES:
Es muy grato para mi darles la bienvenida a este encuentro que constituye un nuevo avance en las relaciones argentino-belgas.
Nuestro sector empresario –comprometido con el crecimiento del país- atraviesa un momento más que propicio para analizar con sus pares belgas las posibilidades de negocios, no solo de compras y ventas, sino también de asociaciones productivas estratégicas.
Como antecedentes recientes, tenemos la misión comercial multisectorial argentina que viajo a Bélgica en abril de este año y la visita del ministro de relaciones exteriores belga, d. Karel de gucht en noviembre de 2006.
Estos encuentros nos permiten actualizar y potenciar una relación bilateral que se fundamenta en antiguos y significativos lazos.
Nosotros nos enorgullecemos de esta relación fraterna y de amistad
En cuanto a nuestro país, estamos transitando el sexto año de ininterrumpido crecimiento económico, lo que constituye el más largo período de expansión en el último siglo. En el sector externo, en el último lustro, hemos crecido a una tasa promedio anual del 25%, alcanzando el año pasado más de 100 mil millones de dólares de intercambio, esperando superar este año los 72 mil millones de dólares de exportaciones. En lo que respecta a las reservas, el continuo superávit desde el 2002 ha permitido alcanzar la cifra de 47 mil millones. También deseo destacar como un indicador altamente positivo el logro de superátiv fiscales continuos desde 2003
Resulta difícil en un día como hoy no hablar de la actual crisis económica y financiera internacional. Crisis que sin lugar a dudas ha acelerado la percepción de que el mundo debe encaminarse hacia un sistema multipolar, en el que los países emergentes jugarán un papel clave en la construcción de una nueva geografía política, económica y comercial en el mundo.
Esta crisis de carácter global exige una solución global que debe ser tomada en los ámbitos multilaterales. Una crisis de tales proporciones no será superada con medidas de corto plazo, se necesitan mecanismos de regulación y control y total transparencia de las actividades financieras.
En concreto debemos reconocer que la superación de los problemas que afrontamos se basa en la centralidad del papel del Estado nacional, tanto en lo que concierne al desafío interno del desarrollo sustentable como en lo que se refiere a los procesos de coordinación de políticas de regulación global de la economía.
Es tiempo de cambiar el sistema heredado de la segunda guerra mundial por otro capaz de aportar soluciones a un mundo distinto, más complejo y con un número mayor de actores protagónicos. Es tiempo de instrumentar un régimen regulador del capital especulativo y de ubicar al capital financiero al servicio de la producción y el desarrollo y no a la inversa. Es tiempo de enfrentar las causas estructurales que impiden el crecimiento en armonía de la sociedad mundial
El gobierno argentino desde el año 2003 está trabajando para insertarnos de manera inteligente en el mundo. Una inserción inteligente quiere decir recuperar y replantear el rol del estado, la relación entre lo público y lo privado, entre regulación y mercado. Una política capaz de potenciar las oportunidades que ofrece el mundo y de neutralizar sus amenazas.
Una inserción inteligente es también una activa política público-privada de promoción de las exportaciones. En este sentido, en nuestra gestión en la cancillería hemos impulsado una política exportadora con creciente valor agregado, ampliamente diversificada en cuanto a sus destinos y productos y con un mayor peso y proporción de la pequeña y mediana empresa.
A partir de la última crisis, los argentinos hemos analizado cuidadosamente el manejo de la política económica, en particular la incidencia del sector externo sobre las perspectivas de crecimiento del país. Es un hecho novedoso que la Argentina crezca con superávit en las cuentas externas y fiscales y sin necesidad de aumentar el endeudamiento con el resto del mundo.
Estamos convencidos que los elementos señalados de solvencia económica son fundamentales para garantizar una inserción progresiva y sin sobresaltos en la economía mundial, a diferencia de lo que ocurría en el pasado cuando el sector externo se transformaba recurrentemente en condicionamiento para el crecimiento y el desarrollo económico.
Desde esta perspectiva nuestra acción se proyecta conforme a nuestras prioridades y necesidades, donde la integración regional ocupa un lugar prioritario. En las últimas dos décadas la argentina ha consolidado fuertes vínculos comerciales con los países de la región, esencialmente con el MERCOSUR que representa el principal destino de exportación, 22% en el año 2007. Pero la integración no debe agotarse en la ampliación de la escala de los intercambios comerciales, es por eso que estamos avanzando hacia una fase de integración productiva, en la creación de cadenas de valor y en una consolidación de la competitividad sistémica regional.
Las relaciones comerciales van más allá de los límites regionales, ya que en los últimos años la Argentina se ha transformado en global trader que exporta a más de 175 destinos. A título de ejemplo podemos mencionar que en el año 2007 destinamos el 18% de sus exportaciones a la Unión Europea, el 17% al ASEAN (Corea, Japón, China e India), el 11% al NAFTA y 6% al Magreb y Egipto, región que en el próximo mes de noviembre visitará la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner acompañada por una importante delegación empresarial.
En resumen, creo que este momento continúa siendo favorable, aun en medio de la incertidumbre que afecta al mercado global.
En este contexto es que procederemos a la firma importantes acuerdos interempresariales que además involucran a un sector que para nosotros es proritario: el de la ciencia y la tecnología. Estos acuerdos evidencian que la relación con Bélgica posee para nuestro Gobierno un valor fudamental para nuestra política de diversificación de productos, destinos y fuentes de inversión. .
El comercio global entre nuestras dos naciones aumentó más de un 90% en quinquenio 2003-2007. En este contexto, nuestras exportaciones crecieron en el mismo lapso mas del 75%, mientras que las ventas belgas a nuestro pais crecieron un 130%. Pero creo indudable que el comercio bilateral no refleja aún el potencial de las ofertas de ambos países. Todos conocemos ademas la gran interrelación que existe entre inversiones y comercio. En tal sentido, pensamos que ellas constituyen un instrumento indispensable para lograr nuestro objetivo de desarrollo con equidad social.
Contamos con la ventaja de la larga tradición de las inversiones belgas en la Argentina y, por supuesto, la amplitud del abanico de sectores a los que se han dirigido, como por ejemplo, de alimentos y bebidas; construcción; turismo y gastronomía; materiales de construcción; entretenimiento; plásticos; metalurgia, y energía eléctrica, entre otros.
Es necesario señalar que la sólida situación económica que hoy presenta la Argentina –aun en el actual contexto internacional- sigue siendo propicia para el estimulo de las inversiones.